Apolo, dios de las artes

Apolo es la deidad que da nombre a la primera colección masculina de Myriam Moreno. Para los griegos clásicos, Apolo fue el dios de las artes, del arco y la flecha, que amenazaba o protegía desde lo alto de los cielos. Era adorado como la luz de la verdad, lo que derivó en que se le considerara el dios del Sol. Una curiosidad teniendo en cuenta que este no era el rey de los dioses, sino su hijo. Era hijo de Zeus y Leto y hermano de la diosa Artemisa, su melliza, la arquera. Y su posición como dios de las artes lo convierte a su vez en dios de la belleza, de la perfección, de la armonía, del equilibrio y de la razón. Era considerado el iniciador de los jóvenes en el mundo de los adultos, estaba conectado a la naturaleza, a las hierbas y a los rebaños. Acepciones tradicionalmente relacionadas con lo femenino y que compartía, en parte, con su hermana. Era símbolo de inspiración profética y artística, siendo el patrono del más famoso oráculo de la Antigüedad, el oráculo de Delfos y líder de las musas.

En la época helenística, al ser relacionado con el astro Sol, pasó del epíteto Apollo Helios a ser identificado por los griegos con Helios, dios del sol, y de forma parecida su hermana Artemisa se equiparó con Selene, diosa de la luna.

El culto a Apolo persistió secretamente a la par que el avance del cristianismo, hasta relacionarse a él y sus atributos al Demonio. rendirle tributo estaba prohibido y era sinónimo de condena a muerte. Tal es así que muchas de sus esculturas fueron profanadas. Una de las grandes confusiones, además de la persecución de los cultos paganos, fue la serpiente junto a la que muchas veces se le representaba como atributo, en alusión a las capacidades proféticas.

Al margen de la mitología, nuestra artista ha escogido a este dios por la interpretación arquetípica que le otorga Jean Shinoda Bolen en su libro “Los dioses de

cada hombre”. Según Bolen, el hombre Apolo ve con claridad en la lejanía y alcanza las metas que se propone a largo plazo. Busca definiciones claras, valora el orden y la armonía. Lo que le otorga gran confianza en sí mismo, un gusto estético excelente y amor por las artes.

No es casual pues que nuestra diseñadora haya escogido a este dios como patrono de sus primeras joyas masculinas. Las gemas escogidas son la labradorita y la labradorita negra, que ayudan a la autoafirmación y confianza,  y la amazonita, que se considera ayuda a mejorar la intuición.

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